Penalizando el sexo en la calle
Según Granada se vuelve a colapsar con el botellón de la primavera, y sin ningún tipo de relación Granada decide multar a todos los que practiquen el sexo en la calle, principalmente como una medida contra la prostitución, pero sin discriminar si se practica el sexo profesionalmente o por gusto.
En la novela sucede algo así. No se llega a multar, pero se trata de canalizar hacia una serie de carpas que se crean al efecto. Una vez más, la realidad se adelante a la ficción. No de forma literal, claro.
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